La infraestructura vial que permite el abastecimiento de combustibles
en todo el país llegó al Congreso Nacional. Dos proyectos buscan
garantizar la continuidad de las inversiones en las rutas nacionales y
preservar el rol de la Dirección Nacional de Vialidad, al considerar que
su funcionamiento es clave para la producción y la logística.
El diputado nacional Diego Giuliano, autor de las
iniciativas, afirmó que el estado de las rutas va mucho más allá de la
obra pública, ya que impacta de manera directa en la producción, el
comercio y la conectividad.
Cada día, miles de camiones cisterna recorren el país para
abastecer a las Estaciones de Servicio y llevar gasoil a los
establecimientos rurales durante las campañas agrícolas. Esa
red logística, fundamental para el funcionamiento de la economía, es uno
de los principales argumentos del proyecto para reclamar el
mantenimiento y la mejora de la infraestructura vial.
Según informó el legislador a Surtidores, una de las
iniciativas propone declarar la emergencia vial por el plazo de un año,
asegurar la continuidad de las obras paralizadas, garantizar el
mantenimiento de todas las rutas nacionales y fortalecer
presupuestariamente a la Dirección Nacional de Vialidad. La otra
cuestiona el esquema de concesiones impulsado por el Gobierno nacional
al advertir que más de 30.000 kilómetros de la red quedarían fuera de
esos contratos y continuarían dependiendo exclusivamente de la inversión
pública para su conservación.
Quien además fuera ministro de Transporte, explicó a este medio que aunque los proyectos abarcan a toda la economía, uno
de los sectores que podría sentir con mayor rapidez las consecuencias
del deterioro de la red vial es el de los combustibles líquidos. “Cada
demora ocasionada por desvíos, restricciones de circulación o el mal
estado del pavimento incrementa los costos operativos de las empresas
transportistas, reduce la eficiencia de la distribución y dificulta el
cumplimiento de los cronogramas de abastecimiento”, recalcó.
Giuliano refirió que la situación adquiere especial relevancia
durante los períodos de mayor demanda del agro, cuando miles de viajes
abastecen de gasoil a maquinaria agrícola, acopios y establecimientos
rurales sin pasar por una Estación de Servicio. Recordó que en paralelo,
las refinerías y plantas de almacenamiento mantienen un flujo
permanente de despachos hacia las bocas de expendio distribuidas en todo
el país, una operación que depende de corredores seguros y
transitables.
Uno de los proyectos propone declarar la emergencia de la Red Vial
Nacional durante un año, preservar el funcionamiento de la Dirección
Nacional de Vialidad, asegurar la continuidad de las obras paralizadas y
garantizar el mantenimiento de todas las rutas bajo jurisdicción
nacional. Además, contempla una ampliación presupuestaria para
fortalecer las tareas de conservación.
La segunda iniciativa rechaza el avance de nuevas concesiones sobre
corredores estratégicos y advierte que alrededor de 30.000 kilómetros de
rutas nacionales quedarían fuera de esos esquemas, por lo que seguirían
dependiendo exclusivamente de la inversión pública para su
conservación. Según los fundamentos, muchas de esas trazas son
esenciales para conectar economías regionales y circuitos logísticos que
abastecen tanto a la producción como al consumo interno.
El diputado aseguró que para las Estaciones de Servicio del
interior y los operadores que suministran gasoil directamente al campo,
la continuidad de esas conexiones resulta determinante. “El
abastecimiento de combustibles depende de recorridos diarios que
enlazan refinerías, terminales, plantas de almacenamiento y puntos de
expendio, por lo que cualquier deterioro de la infraestructura repercute
en la eficiencia del sistema logístico y en los costos del transporte”, comentó.
Como conclusión, Giuliano consideró que el desafío trasciende el
estado físico de las rutas y plantea la necesidad de definir quién
garantizará el mantenimiento de los corredores que conectan pueblos,
industrias, puertos, establecimientos agropecuarios y centros de
consumo. A su entender, la infraestructura vial constituye una
herramienta indispensable para sostener la competitividad logística, el
abastecimiento de combustibles y el desarrollo de las economías
regionales, especialmente en aquellas zonas donde la inversión privada difícilmente encuentre incentivos para hacerse cargo de esas obras.